Antes
de epifanía
Sábado (Id=55)
Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, para que
recibiéramos
Misit Deus Fílium
suum, factum ex mulíere, ut adoptiónem
filíorum recipéremus.
Oremos:
Dios todopoderoso y eterno: tú que has querido manifestarte con nueva claridad
en el nacimiento de tu Hijo Jesucristo, concédenos, te rogamos, que así como él
comparte con nosotros, naciendo de la Virgen, la condición humana, nosotros
consigamos en su reino participar un día de la gloria de su divinidad.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
[Misa]
lecturas antes epif [2/1][3/1][4/1][5/1][6/1][7/1]
El Espíritu, el agua y la sangre
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
5, 5-13
Queridos hijos: ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que
cree que Jesús es el Hijo de Dios? Este es el que vino mediante agua y sangre,
Jesucristo; no por agua únicamente, sino por agua y sangre;
y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es
Si aceptamos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios. Y
Dios ha dado testimonio acerca de su Hijo. Si uno cree en el Hijo de Dios,
tiene ya el testimonio de Dios.
Si uno no cree a Dios, lo hace pasar por mentiroso, porque no cree en el
testimonio que Dios ha dado de su Hijo. Ahora bien, el testimonio consiste en
que Dios nos ha dado vida eterna, la vida que está en su Hijo. Quien tiene al
Hijo, tiene la vida; quien no tiene al Hijo de Dios, no tiene
Les
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 147, 12-13.14-15.19-20
Demos gracias y alabemos al Señor.
Lauda, Ierúsalem, Dóminum.
Glorifica al Señor, Jerusalén, alaba a tu Dios, Sión. Que él
refuerza los cerrojos de tus puertas y bendice a tus hijos en medio de ti.
Demos gracias y alabemos al Señor.
Lauda, Ierúsalem, Dóminum.
El mantiene la paz en tus fronteras y te alimenta con la
mejor harina; él envía a la tierra sus órdenes, veloz va corriendo su mensaje.
Demos gracias y alabemos al Señor.
Lauda, Ierúsalem, Dóminum.
Manifestó su palabra a Jacob, sus leyes y decretos a Israel.
Con ningún pueblo actuó así, ni les dio a conocer sus decretos.
Demos gracias y alabemos al Señor.
Lauda, Ierúsalem, Dóminum.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
En el esplendor de la nube se oyó la voz
del Padre, que decía: "Este es mi Hijo amado: escúchenlo".
Caeli apérti sunt et vox Patris
intónuit: Hic est Fílius meus caríssimus;
audíte illum.
Aleluya.
Tú eres mi Hijo amado; yo tengo en ti mis complacencias
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
1, 7-11
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo Juan proclamaba:
"Detrás de mí viene uno que es más poderoso que yo, uno ante quien no
merezco ni siquiera inclinarme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo
los bautizo con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo".
Por esos días llegó Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en
el Jordán. En cuanto salió Jesús del agua, vio que los cielos se rasgaban y al
Espíritu que bajaba sobre él como una paloma. Se oyó entonces una voz que venía
del cielo:
"Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Acepta,
Señor, con bondad la ofrenda de tu pueblo, y haz que cuanto creemos por la fe se
haga vida en nosotros por medio de este sacramento.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Cristo, luz de los pueblos
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque hoy has revelado en Cristo, para luz de los pueblos, el verdadero
misterio de nuestra salvación; pues al manifestarse Cristo en nuestra carne
mortal, nos hiciste partícipes de la gloria de su inmortalidad.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y todos los coros celestiales, cantamos sin cesar
el himno de tu gloria:
[Misa]
De su plenitud todos hemos recibido gracia tras gracia.
De plenitúdine eius nos omnes accépimus, et grátiam pro grátia.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Señor, tú que llegas hasta nosotros en la participación de la Eucaristía,
concédenos obtener el fruto de este sacramento y que al recibirlo nos hagamos
cada día más dignos de este don tuyo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
.